miércoles, 4 de marzo de 2009



Comenzamos a sacarnos la ropa, todo iba bien, 
bien viento en popa. Estabamos a punto y de repente
la cama era un divan y yo un paciente.
No, no fue por la cerveza. No fue ninguna maldición.
No fue por mí, no fue por él. No fue ninguno de los dos.
No sé cómo explicarlo, por qué nadie me entiende,
para mí...fueron los duendes.
Le hablé de mi pasado, mi presente, mi futuro,
del laburo, de mis novios y de tí. Me dijo
comprensivo “no te preocupes mi vida es bueno
a veces no decir que sí”.

1 comentario:

Silvina dijo...

es hermoso ese texto esposita:)
te amo, y yo más más ♥